Petiso Orejudo: el asesino del fin del mundo 1


La Tierra del Fuego

Siendo la ciudad más austral del mundo, Ushuaia -con su privilegiada ubicación- permite disfrutar de montañas, mar y bosques. Un destino, que todo viajero conoce como «El Fin del Mundo» en la Patagonia Argentina. Sin duda uno de los ‘trips’ más sorprendentes del planeta.

Mi compañero Espluga estuvo allí y no solo le asombraron los paisajes, sino la oscura y macabra historia de su asesino en serie […]

Trekking sobre Perito Moreno

 

EL PETISO OREJUDO, UN VIAJE HACIA EL ASESINO EN SERIE MÁS JÓVEN DE LA HISTORIA

 

Por Espluga.

 

Hace ya unos cuantos años, antes de mi visita a la Patagonia Argentina, había oído hablar de que por aquellas tierras se encontraba Ushuaia, la ciudad más austral del mundo ( 54º 48’ 30” S 68º 18´ 30” O), había oído hablar de Tierra del Fuego, había oído hablar de Cabo de Hornos, pero de lo que nunca había oído hablar era del Penal de Ushuaia.

Cabo de hornos

El Penal de Ushuaia fue una cárcel que estuvo operativa en la ciudad de Ushuaia entre 1904 y 1947, la dureza de las condiciones climáticas, el aislamiento geográfico (estaba situado en la Isla Grande de Tierra de Fuego, rodeada de agua), y lo inhóspito del lugar, reforzaron la seguridad del presidio, al que se conoció como la cárcel del fin del mundo.

De ésta cárcel se decía que cuando había una fuga no se perseguía a los fugados, ya que todos solían volver por su propio pie después de pasados unos días, pues no había forma de escapar.

Aunque es una cárcel menos conocida que el presidio de Alcatraz, conocido como la Roca, situado en la Bahía de San Francisco, que la cárcel de Sing Sing en Nueva York, y que la Isla del Diablo en la Guayana Francesa, entre otras, fue un lugar, no menos aterrador y escalofriante que cualquiera de los presidios anteriores, en concreto lo que más me impacto de aquel lugar no fue la cárcel en sí, sino uno de sus más famosos reclusos “El Petiso Orejudo”, Cayetano Santos Godino (31 de Octubre de 1896-15 de Noviembre de 1944), responsable de la muerte de cuatro niños, de siete intentos de asesinato y del incendio de siete edificios .

La dureza de las condiciones climáticas y el aislamiento geográfico de la ciudad más austral del mundo reforzaban la seguridad del presidio.

En el penal de Ushuaia, tuve mi particular tropiezo con el primer asesino en serie de la historia negra de Argentina, una de esas personas que piensas que no pueden existir, y que de existir solo tendrían cabida en el mundo de los sueños o del subconsciente, y de repente te das cuenta de que son reales, a continuación para los que hayáis caído en éste post por casualidad os pasará lo que a mí me paso en su día, os vais a tropezar con un personaje que quizá hubiera sido mejor no tener noticias ni de su existencia.

 

Con apenas siete años El Petiso Orejudo ya apaleaba a niños de dos años y los golpeaba con piedras en la cabeza, el primer asesinato que se le conoce fue el de una niña de tres años, éste asesinato pasó desapercibido y sólo sería descubierto años después cuando el mismo lo confesó a la policía, según relató cómo no pudo estrangular a la niña la enterró viva y la cubrió con latas, el cadáver nunca fue encontrado porque en su lugar fue edificada una casa, poco después de cometer su primer asesinato fue denunciado por su propio padre al descubrir que se entretenía torturando animales domésticos.

Con doce años de edad fue sorprendido por la madre de un niño de 22 meses, al que se encontraba quemándole los párpados con un cigarrillo, su espiral de asesinatos continúa estrangulando a un niño con un cordel con el que se ataba el pantalón, quema viva a una niña de cinco años

El último de sus crímenes fue el más documentado, su víctima, un niño de apenas tres años. Tras varios intentos frustrados de asesinarlo, finalmente encuentra la forma de hacerlo, coge un clavo de unos 10 centímetros y se lo hunde en el cráneo con la ayuda de una piedra, días después, cuando fue encontrado el cadáver del menor, se presentó en el velatorio de la víctima y le preguntó a varios policías que se encontraban de paisano que donde estaba el clavo que tenía en la cabeza, detalle que nadie conocía, puesto que no había trascendido a los medios la forma en la que fue asesinado.

Tras su detención estuvo preso en la Penitenciaría Nacional, tras pasar diez años allí, en 1923 fue enviado al Penal de Ushuaia, basándose en estudios seudocientíficos , pensaron que en la orejas radicaba su maldad por lo que le practicaron una cirugía para achicárselas, ésta cirugía no obtuvo sus frutos.

Su fallecimiento ocurrió en 1944 aunque las causas no están muy claras pudo deberse a una paliza que le dieron los demás reclusos al matar al gato mascota del penal.

El Penal de Ushuaia fue clausurado en 1947, cuando el cementerio del Penal fue removido los huesos del petiso orejudo no fueron encontrados.

Cuando reflexionaba sobre la naturaleza de los actos que cometió el petiso me preguntaba por las razones que lo llevaron a cometerlos, me preguntaba por lo que le pasaría por su cabeza , ¿disfrutaría haciéndolo?, ¿discerniría el bien del mal?,¿ tendría conciencia?, ¿ que le pasó en su niñez para tomar éste camino?, cuando me encontraba haciéndome todas éstas preguntas me di cuenta de lo que más me resultaba entender fue como un monstruo de esta naturaleza puede llegar a convertirse para otros en un mito.

La cárcel actualmente es un museo, al caminar por sus pasillos uno puede percibir el sufrimiento y la soledad de los reclusos y el de sus víctimas, desolación, silencio, desasosiego se funden en una amalgama que se respira en el ambiente, por doquier surgen las sombras de los maniquíes que habitan sus celdas, los cuales parecen reencarnarse en el alma de los presos que habitaron el presidio.

“No creo que existan palabras para describir todo lo que significa, a aquellos que no saben qué es , el horror. El horror. El horror tiene rostro. Tienes que hacerte amigo del horror. El horror y el terror moral deben ser amigos , si no lo son se convierten en enemigos terribles , en auténticos enemigos.” Corone Walter E. Kurtz (Marlon Brando- Apocaliypse Now), me imagino que El petiso Orejudo estuvo acompañado durante toda su vida por sus dos amigos, el horror y el terror moral.


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